¿LA URGENTE NECESIDAD DE PROFESIONALIZAR LA FUNCIÓN LEGISLATIVA?

Un Circo Electoral en la Búsqueda de la Ley

La historia política del país se repite con una monotonía preocupante, especialmente en vísperas electorales. Los partidos políticos se transforman, cíclicamente, en máquinas recolectoras de figuras mediáticas, populares y, a menudo, sin la mínima preparación requerida para la gestión pública y la labor legislativa. Esta realidad corrosiva somete la calidad del debate y la producción legal a los vaivenes del rating o el escándalo, perpetuando un ciclo de improvisación que debilita el Estado.

La evidencia reciente confirma esta tendencia, donde la popularidad superficial se valora por encima de la trayectoria y el conocimiento. El actual escenario electoral muestra una mezcla de rostros que apelan al reconocimiento público, incluyendo figuras de la farándula, exfutbolistas, personajes de redes sexuales, de la Tv, intentando iniciar su camino electoral. ahora en las listas de agrupaciones políticas, ilustra cómo se utiliza el arrastre mediático para llenar cupos, sin que necesariamente se priorice la experticia en la creación de leyes.

Asimismo, se observa que la gran mayoría de los congresistas actuales se han inscrito como precandidatos para un nuevo periodo, demostrando una estrategia de continuidad en el Legislativo, a pesar de la controversia pública que rodea a muchos de ellos y que muchos por no decir TODOS, Hasta el momento desconocen de sus labores.

Este panorama, que prioriza el acceso al poder mediante el reconocimiento superficial sobre la competencia técnica, es lo que condena la producción legislativa a la mediocridad. No podemos seguir llevando personas improvisadas a que elaboren leyes, muchas de ellas «sin pie ni cabeza» o normativas que solo sirven para engrosar la biblioteca sin aplicación real.

Es imperativo denunciar la facilidad con la que personas sin estudios especializados, sin experiencia laboral verificable en el Estado o en cargos de responsabilidad acceden a la posibilidad de legislar. Cuando la función parlamentaria se convierte en un medio para mantener la popularidad, capitalizar el escándalo, o simplemente servir a agendas políticas sin fundamento técnico, el día a día se reduce a un auténtico circo.

La seriedad del proceso se ve aún más comprometida cuando incluso figuras vinculadas directamente al Ejecutivo, como exministros, saltan a la arena electoral, a veces enfrentando obstáculos jurídicos por afiliaciones fuera del plazo reglamentario, lo que subraya la primacía de la urgencia política sobre la observancia estricta de las normas.

 

ESTE SERÁ NUESTRO PARLAMENTO

El Requisito de la Competencia Técnica: Un Filtro Impostergable

Frente a esta crítica realidad, donde la falta de preparación lleva a una legislación ineficaz, se hace crucial establecer requisitos mínimos y rigurosos para postular al Parlamento.

Para garantizar un ejercicio legislativo profesional y bien fundamentado, se requiere que:

  1. Diputados: Posean, como mínimo, una Maestría en Gestión Pública (Entre otras) y acrediten cinco años de labor en cargos de responsabilidad dentro del Estado.
  2. Senadores: Acrediten un Doctorado y, de igual forma, cinco años de experiencia en el sector público en cargos de alta responsabilidad.

Estos requisitos, enfocados en la Gestión Pública y la experiencia efectiva en la administración estatal, asegurarían que los futuros legisladores no solo entiendan la teoría legal, sino también la operatividad y el impacto práctico de las leyes que proponen.

Esta exigencia debe estar alineada con la responsabilidad intrínseca de los partidos políticos. Las agrupaciones no pueden seguir siendo meros vehículos de popularidad. Es necesario que se les obligue a implementar filtros rigurosos de competencia y trayectoria profesional para sus precandidatos, de lo contrario, deben ser multados severamente. La calidad del Congreso es un reflejo directo de la seriedad de los partidos que lo conforman.

Permitir que la función de hacer leyes recaiga en personas sin el conocimiento adecuado es como encargar la construcción de un puente vital a aquellos que solo han demostrado ser populares influencers. La estructura social terminará, inevitablemente, por colapsar bajo el peso de la improvisación. La única manera de elevar la calidad democrática y legislativa es reemplazando el espectáculo por la experiencia y la excelencia académica y profesional.

 

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