“El 98 % de los ASESINOS Empezaron Matando Animales”

Los actos violentos hacia los animales han demostrado no ser únicamente reflejo de una psicopatía exclusiva hacia los animales. «Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente, está en peligro de menospreciar también la vida humana»

Los padres, maestros y comunidades que no dan importancia al abuso animal y que lo califican como un «crimen menor», en realidad no están conscientes de que es una bomba de tiempo.

En lugar de menospreciar estas situaciones, las comunidades deberían pedir más castigo para las personas que maltratan animales, buscar señales de violencia dentro de las familias y exigir tratamiento continuo para los agresores. La población debe aprender a reconocer que el maltrato hacia CUALQUIER SER VIVO es inaceptable y pone en peligro a todos.

«Un asesino comienza matando y torturando animales cuando es menor de edad» asegura Robert K. Ressler, quien desarrolló algunos de los perfiles de asesinos en serie para el FBI. Los estudios realizados han convencido a los sociólogos, legisladores y a las cortes de que los actos de crueldad hacia los animales merecen su atención. Estos pueden ser la primera alerta de una patología violenta que incluirá víctimas humanas.

Hablamos de un indicador. En los países desarrollados, cuando aparece violencia contra los animales, se enciende una luz amarilla porque es un potencial foco de casos de violencia doméstica. Está bastante relacionado. El tema del bienestar animal no es solo por el animal, sino que estamos de alguna manera haciendo prevención de casos más graves y de casos que tienen que ver con personas.

 

«No todo individuo que haya maltratado a animales acabará siendo un asesino en serie, pero casi todos los asesinos en serie cometieron actos de crueldad con animales»
Dr. Randall Lockwood, psicólogo, vicepresidente Humane Society of the USA

«La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano…es una señal de alarma»
Supervisor y Agente Especial del FBI Allen Brantley.

En la cultura occidental actual encontramos alusiones a la violencia en casi todos los ámbitos donde nos movemos. Es conocido el hecho de que ser testigo de un acto violento puede desencadenar agresión y desórdenes de ansiedad como estrés agudo y post-traumático, problemas de relación, y una disrupción en el desarrollo de la empatí­a (Osofsky, 1995) (Journal of the American Medical Association)

Teniendo en mente que en el Manual de Transtornos de la APA y en el DSM-IV figura el trastorno de conducta (caracterizado entre otros sí­ntomas por crueldad hacia animales y/o humanos), la violencia hacia los animales podrí­a tener un valor predictivo de violencia hacia humanos (ya sea como malos tratos domésticos hacia el cónyuge, la mascota, los hijos, como asesinatos en serie o como asesinatos en masa…)

En estudios comparativos se ha visto una mayor incidencia de antecedentes de abuso a animales siendo niños en presidiarios por crimen violento respecto a un grupo de hombres no violentos no encarcelados , entre otros.
Se encontraron también antecedentes de crueldad con animales en exhibicionistas (30%), acosadores sexuales (36%), acosadores sexuales encarcelados (46%), violadores convictos (48%) y asesinos adultos (58%)

 

CUANDO UN NIÑO MALTRATA UN ANIMAL

«Un niño que crece rodeado de agresión contra cualquier ser vivo tiene más probabilidad de violar, abusar o matar a humanos cuando sea adulto» (Kellert & Felthous, 1985)

«Mientras se deliberaba la pena de muerte para el paidófilo y asesino de niños Jesse K. Timmendequas, se desveló que de niño sufrió durante muchos años abuso fí­sico y sexual y que se le obligaba a ver cómo se torturaba a sus mascotas para que se mantuviera en silencio» (New York Times, 6/11/97).

Los niños reciben desde temprana edad, contacto con imágenes de animales (e incluso, la mayorí­a de ellos conviven con una o varias mascotas). De éstos aprenden a ser responsables a desarrollar empatí­a, afecto incondicional y muchos adquieren su autoestima como consecuencia de su relación con su animal de compañí­a.

Según los expertos, pueden identificarse unos rasgos comunes en niños/adolescentes que presentan violencia escolar ( incluyendo asesinatos en masa):

1.- Se sienten inferiores y criticados
2.- Presentan comportamientos violentos/agresivos de diferentes maneras y no en un episodio aislado.
3.- Son rechazados repetidamente, lo que contribuye al incremento progresivo de su agresividad.
4.- Niños aislados mientras sufren daño emocional.
5.- Los adultos no prestaron la suficiente atención a signos de alarma (como el maltrato a animales, ya que no se consideró a los animales como ví­ctimas si no como una propiedad). Hay jóvenes que cometen actos de crueldad hacia animales como sí­ntomas de una psicopatologí­a y, a veces, acompañados de una historia familiar problemática.

Además de las características arriba enumeradas, su «perfil» puede incluir:

1.- Diagnóstico de trastorno de conducta.
2.- Falta de cuidados y/o malos tratos( abuso fí­sico, abuso sexual o emocional, no atención médica,etc.)
3.- Violación de las normas sociales y los derechos humanos y animales básicos.
4.- Perpetrar actos criminales violentos o no, incluyendo los relativos a la propiedad.
5.- Baja autoestima y elevada susceptibilidad a la presión de otras personas.
6.- Poco control de la agresividad fí­sica y la ira ( empiezan las peleas, se auto-mutilan, o agreden a otras personas o animales).
7.- Rechazo real o percibido erróneamente y sentimiento de ser criticados y/o perseguidos.
8.- Falta de control de impulsos.
9.- Sentimientos de falta de poder e inferioridad.
10.- Capacidad no adecuada de relacionarse socialmente en la mayorí­a de ámbitos.
11.- Exceso o falta de apego.
12.- Falta de apoyo e inculcación de valores básicos por parte de los padres.

Los animales son a menudo maltratados a suerte de venganza, sobre todo por parte de hombres que maltratan a sus parejas (correlación que se da en el 71% de las mujeres que acudieron en busca de ayuda). Curiosamente, el hombre es a veces quien regala el animal a la mujer o al hijo para poder ejercer su poder y manipularlos a través del animal.

En hogares abusivos, del 86 % de mujeres que tenían un animal de compañía, un 80% refirió que sus animales eran también víctimas de malos tratos.

 

 

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